Lo mas preciado de la sanidad en Lanzarote,
sus trabajadores.
Al ser una isla no capitalina, la sanidad fue siempre una cuestión, mas de poner conocimientos y empeño, que de medios materiales.
Muchas personas dedicaron muchas horas a intentar solventar los males que azotaban a nuestra población y no hablo solo de médicos.
Sitios como la Casa Cabrerón en Valterra, el Hospital Insular, la Casa del Mar, la Maternidad, etc.
Sirva como ejemplo Jose Molina Orosa:
http://www.biografiasdelanzarote.com/bi ... riterio=27Por cierto, según el Número 791 del semanario Antena de fecha 21 de Enero de 1969, el Hospital que lleva el nombre de Jose Molina Orosa, no es el actual, sino el Hospital Insular:
viewtopic.php?f=1&t=1844&start=165#p7552Desde que yo tengo conocimiento, años 70,80 y algo los 90, los trabajadores de la sanidad en Lanzarote siempre estaban localizables por si surgía alguna emergencia. Hablo de que se tenía los teléfonos de las casas particular y se les llamaba en caso de necesidad, aunque fuera fin de semana, sin cobrar "guardias localizadas". Se les mandaba buscar a la playa, zonas de pesca o donde quiera que pudieran estar (no existían los móviles). Eran tan pocos los medios humanos que no se podían marchar de la isla varios al mismo tiempo.
Esos trabajadores tenían el convencimiento de que estaban haciendo algo bueno para la ciudadanía, creando los cimientos de una sanidad de calidad, donde primaba el paciente por delante de su propio bienestar.
Si bien los conocimientos sobre el cuerpo humano fueron estudiados por los médicos o enfermeras, no es menos cierto que personal no sanitario, tenía una dilatada experiencia que resultaba de gran ayuda para así dar con una solución satisfactoria al paciente.
Los trabajadores que empezaban, eran enseñados por los veteranos. Una de las cosas principales que se les explicaba, es que eso no era un trabajo normal, que ahí trataban con personas que sufren y en algunos casos mueren. Se les inculcaba el respeto hacia los pacientes y sus familiares.
Y aquí está la causa por la escribo estas historias, por la tristeza que me da ver, que lo que tanto costó a muchos de estos trabajadores, está destruido.
Y aún así, hay un amplio porcentaje de trabajadores que siguen creyendo en esos valores y trabajando en consecuencia. Pero no pueden hacer nada, si la dirección y los políticos que los gobiernan van contra esos valores.